La onza del metal dorado está de enhorabuena. Su precio se ha revalorizado un 6% desde la semana pasada, consiguiendo así cotizar por encima de los niveles en los que empezó el mes de septiembre. Este movimiento le permite recuperar parte de los descensos que acumula en el año, que todavía son superiores al 6%.
De confirmarse a final de año los ‘números rojos’ que el oro suma hasta ahora en su bagaje anual, sería su sexto año de descensos de los últimos diez. Algo inusual en periodos de inflación y poco crecimiento de la economía como el actual. Y es que, invertir en oro debería ser sinónimo de seguridad, al ser considerado teóricamente como uno de los activos refugios por excelencia, pero su comportamiento anual deja más pérdidas a final de año que selectivos de renta variable, como el S&P, el Nasdaq 100 o incluso que el Ibex 35 en la última década.
FUENTE:ELECONOMISTA.ES
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